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VI Domingo de Pascua

Primera Lectura Hch 10, 25-26. 34-35. 44-48

En aquel tiempo, entró Pedro en la casa del oficial Cornelio, y éste le salió al encuentro y se postró ante él en señal de adoración. Pedro lo levantó y le dijo: “Ponte de pie, pues soy un hombre como tú”. Luego añadió: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere”.

Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo descendió sobre todos los que estaban escuchando el mensaje. Al oírlos hablar en lenguas desconocidas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes judíos que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos.

Entonces Pedro sacó esta conclusión: “¿Quién puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?” Y los mandó bautizar en el nombre de Jesucristo. Luego le rogaron que se quedara con ellos algunos días.

Salmo Responsorial Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4

R. (cf. 2b) El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo 
le han dado la victoria. R.  
R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.
El Señor ha dado a conocer su victoria
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel. R.  
R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.
La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
Aclamen con júbilo al Señor. R.  
R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

Segunda Lectura 1 Jn 4, 7-10

Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.

El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.

Aclamación antes del Evangelio Jn 14, 23

R. Aleluya, aleluya.
El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor;
y mi Padre lo amará y vendremos a él.
R. Aleluya.

Evangelio Jn 15, 9-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros’’.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Sixth Sunday of Easter

Reading I Acts 10:25-26, 34-35, 44-48

When Peter entered, Cornelius met him
and, falling at his feet, paid him homage.
Peter, however, raised him up, saying,
“Get up. I myself am also a human being.”

Then Peter proceeded to speak and said,
“In truth, I see that God shows no partiality.
Rather, in every nation whoever fears him and acts uprightly
is acceptable to him.”

While Peter was still speaking these things,
the Holy Spirit fell upon all who were listening to the word.
The circumcised believers who had accompanied Peter
were astounded that the gift of the Holy Spirit
should have been poured out on the Gentiles also,
for they could hear them speaking in tongues and glorifying God.
Then Peter responded,
“Can anyone withhold the water for baptizing these people,
who have received the Holy Spirit even as we have?”
He ordered them to be baptized in the name of Jesus Christ.

Responsorial Psalm 98:1, 2-3, 3-4

R. (cf. 2b) The Lord has revealed to the nations his saving power.
or:
R. Alleluia.
Sing to the LORD a new song,
    for he has done wondrous deeds;
His right hand has won victory for him,
    his holy arm.
R. The Lord has revealed to the nations his saving power.
or:
R. Alleluia.
The LORD has made his salvation known:
    in the sight of the nations he has revealed his justice.
He has remembered his kindness and his faithfulness
    toward the house of Israel.
R. The Lord has revealed to the nations his saving power.
or:
R. Alleluia.
All the ends of the earth have seen
    the salvation by our God.
Sing joyfully to the LORD, all you lands;
    break into song; sing praise.
R. The Lord has revealed to the nations his saving power.
or:
R. Alleluia.

Reading II 1 Jn 4:7-10

Beloved, let us love one another,
because love is of God;
everyone who loves is begotten by God and knows God.
Whoever is without love does not know God, for God is love.
In this way the love of God was revealed to us:
God sent his only Son into the world
so that we might have life through him.
In this is love:
not that we have loved God, but that he loved us
and sent his Son as expiation for our sins.

Alleluia Jn 14:23

R. Alleluia, alleluia.
Whoever loves me will keep my word, says the Lord,
and my Father will love him and we will come to him.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel Jn 15:9-17

Jesus said to his disciples:
“As the Father loves me, so I also love you.
Remain in my love.
If you keep my commandments, you will remain in my love,
just as I have kept my Father’s commandments
and remain in his love.

“I have told you this so that my joy may be in you
and your joy might be complete.
This is my commandment: love one another as I love you.
No one has greater love than this,
to lay down one’s life for one’s friends.
You are my friends if you do what I command you.
I no longer call you slaves,
because a slave does not know what his master is doing.
I have called you friends,
because I have told you everything I have heard from my Father.
It was not you who chose me, but I who chose you
and appointed you to go and bear fruit that will remain,
so that whatever you ask the Father in my name he may give you.
This I command you: love one another.”

– – –

Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

Sábado de la V semana de Pascua

Primera Lectura Hch 16, 1-10

En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo, llamado Timoteo, hijo de padre griego y de madre judía cristiana. Timoteo gozaba de muy buena fama entre los hermanos de Listra e Iconio. Pablo quiso llevarlo consigo y lo circuncidó, en atención a los judíos de aquellas regiones, pues todos sabían que su padre era pagano.

En todas las ciudades por donde iban pasando, daban a conocer las decisiones tomadas por los apóstoles y los presbíteros de Jerusalén, para que las pusieran en práctica. De esta manera las comunidades cristianas se fortalecían en la fe y el número de creyentes aumentaba cada día más.

Como el Espíritu Santo les había prohibido predicar la palabra en la provincia de Asia, Pablo y Timoteo atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a los límites de Misia, se propusieron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Entonces atravesaron Misia y llegaron a Tróade. Por la noche, Pablo tuvo una aparición: vio a un macedonio, que de pie ante él, le rogaba: “¡Ven a Macedonia y ayúdanos!”

Después de esta visión, determinamos salir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba a predicar allí el Evangelio.

Salmo Responsorial Salmo 99, 2. 3. 5

R. (2a) El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Alabemos a Dios todos los hombres, 
sirvamos al Señor con alegría 
y con júbilo entremos en su templo. 
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él fue nos hizo y somos suyos,
que somos su pueblo y su rebaño. 
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo,
porque es eterna su misericordia
y su fidelidad nunca se acaba. 
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio Col 3, 1

R. Aleluya, aleluya.
Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.
R. Aleluya.

Evangelio Jn 15, 18-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya; pero el mundo los odia porque no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo.

Acuérdense de lo que les dije: ‘El siervo no es superior a su señor’. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán, y el caso que han hecho de mis palabras lo harán de las de ustedes. Todo esto se lo van a hacer por mi causa, pues no conocen a aquel que me envió”.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Saturday of the Fifth Week of Easter

Reading I Acts 16:1-10

Paul reached also Derbe and Lystra
where there was a disciple named Timothy,
the son of a Jewish woman who was a believer,
but his father was a Greek.
The brothers in Lystra and Iconium spoke highly of him,
and Paul wanted him to come along with him.
On account of the Jews of that region, Paul had him circumcised,
for they all knew that his father was a Greek.
As they traveled from city to city,
they handed on to the people for observance the decisions
reached by the Apostles and presbyters in Jerusalem.
Day after day the churches grew stronger in faith
and increased in number.

They traveled through the Phrygian and Galatian territory
because they had been prevented by the Holy Spirit
from preaching the message in the province of Asia.
When they came to Mysia, they tried to go on into Bithynia,
but the Spirit of Jesus did not allow them,
so they crossed through Mysia and came down to Troas.
During the night Paul had a vision.
A Macedonian stood before him and implored him with these words,
“Come over to Macedonia and help us.”
When he had seen the vision,
we sought passage to Macedonia at once, 
concluding that God had called us to proclaim the Good News to them.

Responsorial Psalm 100:1b-2, 3, 5

R.    (2a)  Let all the earth cry out to God with joy.
or:
R.    Alleluia.
Sing joyfully to the LORD, all you lands;
    serve the LORD with gladness;
    come before him with joyful song.
R.    Let all the earth cry out to God with joy.
or:
R.    Alleluia.
Know that the LORD is God;
    he made us, his we are;
    his people, the flock he tends.
R.    Let all the earth cry out to God with joy.
or:
R.    Alleluia.
The LORD is good:
    his kindness endures forever,
    and his faithfulness, to all generations.
R.    Let all the earth cry out to God with joy.
or:
R.    Alleluia.

Alleluia Col 3:1

R. Alleluia, alleluia.
If then you were raised with Christ,
seek what is above,
where Christ is seated at the right hand of God.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel Jn 15:18-21

Jesus said to his disciples: 
“If the world hates you, realize that it hated me first.
If you belonged to the world, the world would love its own;
but because you do not belong to the world,
and I have chosen you out of the world,
the world hates you.
Remember the word I spoke to you,
‘No slave is greater than his master.’
If they persecuted me, they will also persecute you.
If they kept my word, they will also keep yours.
And they will do all these things to you on account of my name,
because they do not know the one who sent me.” 

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Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

Viernes de la V semana de Pascua

Primera Lectura Hch 15, 22-31

En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Los elegidos fueron Judas (llamado Barsabás) y Silas, varones prominentes en la comunidad. A ellos les entregaron una carta que decía:

“Nosotros, los apóstoles y los presbíteros, hermanos suyos, saludamos a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos decidido de común acuerdo elegir a dos varones y enviárselos, en compañía de nuestros amados hermanos Bernabé y Pablo, que han consagrado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, quienes les transmitirán, de viva voz, lo siguiente:

‘El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias. A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien’. Los saludamos”.

Los enviados se despidieron y cuando llegaron a Antioquía, reunieron a la comunidad cristiana y les entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, todos se llenaron de júbilo.

Salmo Responsorial Salmo 56, 8-9 10-12

R. (10a) Alabemos y cantemos al Señor. Aleluya.
Dispuesto está mi corazón, Dios mío,
para cantar tus alabanzas. 
Despiértate, alma mía,
despiértense mi cítara y mi arpa,
antes de que despunte el alba. 
R. Alabemos y cantemos al Señor. Aleluya.
Tocaré para ti ante las naciones,
te alabaré, Señor, entre los pueblos,
Pues su lealtad hasta las nubes llega
Y tu amor es más grande que los cielos. 
Levántate, Señor, en las alturas
y llena con tu gloria el mundo entero. 
R. Alabemos y cantemos al Señor. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio Jn 15, 15

R. Aleluya, aleluya.
A ustedes los llamo amigos, dice el Señor,
porque les he dado a conocer
todo lo que le he oído a mi Padre.
R. Aleluya.

Evangelio Jn 15, 12-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros’’.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Friday of the Fifth Week of Easter

Reading I Acts 15:22-31

The Apostles and presbyters, in agreement with the whole Church,
decided to choose representatives
and to send them to Antioch with Paul and Barnabas. 
The ones chosen were Judas, who was called Barsabbas,
and Silas, leaders among the brothers.
This is the letter delivered by them:
“The Apostles and the presbyters, your brothers,
to the brothers in Antioch, Syria, and Cilicia
of Gentile origin: greetings.
Since we have heard that some of our number
who went out without any mandate from us
have upset you with their teachings
and disturbed your peace of mind,
we have with one accord decided to choose representatives
and to send them to you along with our beloved Barnabas and Paul,
who have dedicated their lives to the name of our Lord Jesus Christ.
So we are sending Judas and Silas
who will also convey this same message by word of mouth:
‘It is the decision of the Holy Spirit and of us
not to place on you any burden beyond these necessities,
namely, to abstain from meat sacrificed to idols,
from blood, from meats of strangled animals,
and from unlawful marriage.
If you keep free of these,
you will be doing what is right. Farewell.’“

And so they were sent on their journey.
Upon their arrival in Antioch
they called the assembly together and delivered the letter.
When the people read it, they were delighted with the exhortation.

Responsorial Psalm 57:8-9, 10 and 12

R.    (10a)  I will give you thanks among the peoples, O Lord.
or:
R.    Alleluia.
My heart is steadfast, O God; my heart is steadfast;
    I will sing and chant praise.
Awake, O my soul; awake, lyre and harp!
    I will wake the dawn.
R.    I will give you thanks among the peoples, O Lord.
or:
R.    Alleluia.
I will give thanks to you among the peoples, O LORD,
    I will chant your praise among the nations.
For your mercy towers to the heavens,
    and your faithfulness to the skies.
Be exalted above the heavens, O God;
    above all the earth be your glory!
R.    I will give you thanks among the peoples, O Lord.
or:
R.    Alleluia.

Alleluia Jn 15:15b

R. Alleluia, alleluia.
I call you my friends, says the Lord,
for I have made known to you all that the Father has told me.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel Jn 15:12-17

Jesus said to his disciples:
“This is my commandment: love one another as I love you.
No one has greater love than this,
to lay down one’s life for one’s friends.
You are my friends if you do what I command you.
I no longer call you slaves,
because a slave does not know what his master is doing.
I have called you friends,
because I have told you everything I have heard from my Father.
It was not you who chose me, but I who chose you
and appointed you to go and bear fruit that will remain,
so that whatever you ask the Father in my name he may give you.
This I command you: love one another.”

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Jueves de la V semana de Pascua

Primera Lectura Hch 15, 7-21

Por aquellos días, después de una larga discusión sobre el asunto de la circuncisión, Pedro se levantó y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:

“Hermanos: Ustedes saben que, ya desde los primeros días, Dios me eligió entre ustedes para que los paganos oyeran, por mi medio, las palabras del Evangelio y creyeran. Dios, que conoce los corazones, mostró su aprobación dándoles el Espíritu Santo, igual que a nosotros. No hizo distinción alguna, ya que purificó sus corazones con la fe.

¿Por qué quieren irritar a Dios imponiendo sobre los discípulos ese yugo, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido soportar? Nosotros creemos que nos salvaremos por la gracia del Señor Jesús, del mismo modo que ellos’’.

Toda la asamblea guardó silencio y se pusieron a oír a Bernabé y a Pablo, que contaban las grandes señales y prodigios que Dios había hecho entre los paganos por medio suyo. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo:

“Hermanos, escúchenme. Pedro nos ha referido cómo, por primera vez, se dignó Dios escoger entre los paganos un pueblo que fuera suyo. Esto concuerda con las palabras de los profetas, porque está escrito: Después de estos sucesos volveré y reconstruiré de nuevo la casa de David, que se había derrumbado; repararé sus ruinas y la reedificaré, para que el resto de los hombres busque al Señor, lo mismo que todas las naciones que han sido consagradas a mi nombre. El Señor que hace estas cosas es quien lo dice. Él las conoce desde la eternidad.

Por lo cual, yo juzgo que no se debe molestar a los paganos que se convierten a Dios; basta prescribirles que se abstengan de la fornicación, de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si alguien se extraña, Moisés tiene, desde antiguo, quienes lo predican en las ciudades, puesto que cada sábado se lee en las sinagogas’’.

Salmo Responsorial Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 10

R. (cf 3) Cantemos la grandeza del Señor. Aleluya.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo. 
R. Cantemos la grandeza del Señor. Aleluya.
Proclamemos su amor día tras día, 
su grandeza anunciemos a los pueblos,
de nación en nación, sus maravillas. 
R. Cantemos la grandeza del Señor. Aleluya.
Caigamos en su templo de rodillas.
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos, 
gobierna a las naciones con justicia. 
R. Cantemos la grandeza del Señor. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio Jn 10, 27

R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.
R. Aleluya.

Evangelio Jn 15, 9-11

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Thursday of the Fifth Week of Easter

Reading I Acts 15:7-21

After much debate had taken place,
Peter got up and said to the Apostles and the presbyters,
“My brothers, you are well aware that from early days
God made his choice among you that through my mouth
the Gentiles would hear the word of the Gospel and believe.
And God, who knows the heart,
bore witness by granting them the Holy Spirit
just as he did us.
He made no distinction between us and them,
for by faith he purified their hearts.
Why, then, are you now putting God to the test
by placing on the shoulders of the disciples
a yoke that neither our ancestors nor we have been able to bear?
On the contrary, we believe that we are saved
through the grace of the Lord Jesus, in the same way as they.”
The whole assembly fell silent,
and they listened
while Paul and Barnabas described the signs and wonders
God had worked among the Gentiles through them.

After they had fallen silent, James responded,
“My brothers, listen to me.
Symeon has described how God first concerned himself
with acquiring from among the Gentiles a people for his name.
The words of the prophets agree with this, as is written:

    After this I shall return
        and rebuild the fallen hut of David;
    from its ruins I shall rebuild it
        and raise it up again,
    so that the rest of humanity may seek out the Lord,
        even all the Gentiles on whom my name is invoked.
    Thus says the Lord who accomplishes these things,
        known from of old.

It is my judgment, therefore,
that we ought to stop troubling the Gentiles who turn to God,
but tell them by letter to avoid pollution from idols,
unlawful marriage, the meat of strangled animals, and blood.
For Moses, for generations now,
has had those who proclaim him in every town,
as he has been read in the synagogues every sabbath.”

Responsorial Psalm 96:1-2a, 2b-3, 10

R.    (3)  Proclaim God’s marvelous deeds to all the nations.
or:
R.    Alleluia.
Sing to the LORD a new song;
    sing to the LORD, all you lands.
Sing to the LORD; bless his name.
R.    Proclaim God’s marvelous deeds to all the nations.
or:
R.    Alleluia.
Announce his salvation, day after day.
Tell his glory among the nations;
    among all peoples, his wondrous deeds.
R.    Proclaim God’s marvelous deeds to all the nations.
or:
R.    Alleluia.
Say among the nations: The LORD is king.
He has made the world firm, not to be moved;
    he governs the peoples with equity.
R.    Proclaim God’s marvelous deeds to all the nations.
or:
R.    Alleluia.

Alleluia Jn 10:27

R. Alleluia, alleluia.
My sheep hear my voice, says the Lord;
I know them, and they follow me.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel Jn 15:9-11

Jesus said to his disciples:
“As the Father loves me, so I also love you.
Remain in my love.
If you keep my commandments, you will remain in my love,
just as I have kept my Father’s commandments
and remain in his love.

“I have told you this so that
my joy might be in you and
your joy might be complete.”

– – –

Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

Wednesday of the Fifth Week of Easter

Reading I Acts 15:1-6

Some who had come down from Judea were instructing the brothers,
“Unless you are circumcised according to the Mosaic practice,
you cannot be saved.”
Because there arose no little dissension and debate
by Paul and Barnabas with them,
it was decided that Paul, Barnabas, and some of the others
should go up to Jerusalem to the Apostles and presbyters
about this question. 
They were sent on their journey by the Church,
and passed through Phoenicia and Samaria
telling of the conversion of the Gentiles,
and brought great joy to all the brethren.
When they arrived in Jerusalem,
they were welcomed by the Church,
as well as by the Apostles and the presbyters,
and they reported what God had done with them.
But some from the party of the Pharisees who had become believers
stood up and said, “It is necessary to circumcise them
and direct them to observe the Mosaic law.”

The Apostles and the presbyters met together to see about this matter.

Responsorial Psalm 122:1-2, 3-4ab, 4cd-5

R.    (see 1)  Let us go rejoicing to the house of the Lord.
or:
R.    Alleluia.
I rejoiced because they said to me,
    “We will go up to the house of the LORD.”
And now we have set foot
    within your gates, O Jerusalem.
R.    Let us go rejoicing to the house of the Lord.
or:
R.    Alleluia.
Jerusalem, built as a city
    with compact unity.
To it the tribes go up,
    the tribes of the LORD.
R.    Let us go rejoicing to the house of the Lord.
or:
R.    Alleluia.
According to the decree for Israel,
    to give thanks to the name of the LORD.
In it are set up judgment seats,
    seats for the house of David.
R.    Let us go rejoicing to the house of the Lord.
or:
R.    Alleluia.

Alleluia Jn 15:4a, 5b

R. Alleluia, alleluia.
Remain in me, as I remain in you, says the Lord;
whoever remains in me will bear much fruit.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel Jn 15:1-8

Jesus said to his disciples:
“I am the true vine, and my Father is the vine grower.
He takes away every branch in me that does not bear fruit,
and everyone that does he prunes so that it bears more fruit.
You are already pruned because of the word that I spoke to you.
Remain in me, as I remain in you.
Just as a branch cannot bear fruit on its own
unless it remains on the vine,
so neither can you unless you remain in me.
I am the vine, you are the branches.
Whoever remains in me and I in him will bear much fruit,
because without me you can do nothing.
Anyone who does not remain in me
will be thrown out like a branch and wither;
people will gather them and throw them into a fire
and they will be burned.
If you remain in me and my words remain in you,
ask for whatever you want and it will be done for you.
By this is my Father glorified,
that you bear much fruit and become my disciples.”

– – –

Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

Miércoles de la V semana de Pascua

Primera Lectura Hch 15, 1-6

En aquellos días, vinieron de Judea a Antioquía algunos discípulos y se pusieron a enseñar a los hermanos que si no se circuncidaban conforme a la ley de Moisés, no podrían salvarse.

Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; al fin se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más fueran a Jerusalén para tratar el asunto con los apóstoles y los presbíteros. La comunidad cristiana los proveyó para el viaje, y ellos atravesaron Fenicia y Samaria, contando a los hermanos cómo se convertían los paganos, y los llenaban de gozo con esta noticia.

Al llegar a Jerusalén, fueron recibidos por la comunidad cristiana, los apóstoles y los presbíteros, y ellos refirieron todo cuanto Dios había hecho por su medio. Pero algunos de los fariseos convertidos intervinieron, diciendo: “Hay que circuncidar a los paganos y exigirles que cumplan la ley de Moisés”.

Entonces se reunieron los apóstoles y los presbíteros para examinar el asunto.

Salmo Responsorial Salmo 121, 1-2. 3-4a. 4b-5

R. (cf 1) Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Aleluya.
¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”
Y hoy estamos aquí, Jerusalén, 
Jubilosos, delante de tus puertas. 
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Aleluya.
A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor. 
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Aleluya.
Por el amor que tengo a mis hermanos, 
voy a decir: “La paz esté contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
Pediré para ti todos los bienes. 
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio Jn 15, 4. 5

R. Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor;
el que permanece en mí da fruto abundante.
R. Aleluya.

Evangelio Jn 15, 1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.

Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos’’.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.